HECHO EN BS. AS. - LOS CHICOS YA NO SOLO QUIEREN DIVERTIRSE (Nota en su Versión Original)

August 3, 2007

DIEZ AÑOS FANTÁSTICOS / RETROSPECTIVA 97-07 DEL CINE FANTASTICO EN LA ARGENTINA

 


Esta entrevista se llevó a cabo una fría tarde de Junio, en el barrio de San Telmo. Eran apenas las seis de la tarde y la neblina trepaba por las paredes, engulléndolo todo. Las referencias a Joh Carpenter y su película "La Niebla" se hacían inevitables. ¿Qué mejor locación, qué mejor momento se podría elegir para hablar de cine de terror?
En una mesa redonda, Daniel De La Vega, Pablo Parés, Gabriel Grieco, Ayar B y Tetsúo Lumière debaten, teorizan y demuestran que están en total sincronía.

 


A pesar de que no todos se dedican al terror, el punto de unión de sus obras es el cine fantástico, una corriente que por estos días está muy desatendida en nuestro país. Y a pesar de que en los últimos diez años surgieron muchas películas de género, nunca queda claro su destino final. ¿Cómo viven esto ustedes?

Pablo Parés: Me parece que es demasiado desproporcionado el esfuerzo para hacer algo medianamente digno. Y que la devolución -en el mejor de los casos-, pueden ser 6, 7 o 20 emails, con los que no se puede comer. Cuanto más vamos creciendo en Farsa, nuestra productora, más difícil se nos va haciendo continuar, por más que sabemos que esto es lo que queremos hacer. Al encarar una nueva película, se nos vienen encima otros tres o cuatro años de trabajo -según el proyecto que se quiera hacer- y la devolución afectiva es muy grande, pero la económica es nula, salvo en algunos países del exterior...

Gabriel Grieco: Yo creo que siempre, en el cine fantástico, el esfuerzo es mayor al que requiere hacer otro tipo de película, porque es un género que tiene cosas ya establecidas y al ser un tipo de películas que no esta considerado dentro de "la industria", el esfuerzo para nosotros es triple.

Parés: Al elegir este género también estas eligiendo ciertos estándares de calidad que son muy altos, películas como "Terminator 2", por ejemplo: es un estándar de calidad muy alto...

Daniel De La Vega: Yo no sé si hay un público que está esperando ver estas películas. Creo que por ahora lo que hay es un gran esfuerzo de mucha gente, que quiere que existan y que tiene fe de que alguien, al final del camino, las va a ver. Tampoco sé que pasaría si se estrena comercialmente alguna película argentina de terror. Pero si sé que si vas un sábado cualquiera a un shopping y la sala esta repleta para ver una película yanqui de terror. Creo que es algo que pasa por nosotros, creyendo en lo que hacemos y que ojalá en algún momento se consolide.

Una de las dificultades mayores está en la distribución y en el poco interés que tiene el Instituto de Cine en estos proyectos.

Ayar B: Sí, depende totalmente de eso. Cuando una película que está apoyada por el Incaa ya tenés cierta plata asegurada para todo lo que es difusión y publicidad, aunque sea muy poco. Mi experiencia con mi primer película, "Mercano el marciano", ha sido buena. Ahora estoy haciendo la segunda, con mucho más bajo presupuesto, pero también pude conseguir apoyo del Incaa, en parte por haber hecho "Mercano": creo que ya saben más o menos por donde va a ir la cosa. Aunque esta sea una película mucho mas chica que la anterior, también hay muchísima más libertad, ya que en esta me estoy encargando de la dirección, del guión, del arte, de todo... Es más barata la película, más casera, pero al mismo tiempo mucho más libre. A pesar de conseguir los apoyos de parte del Incaa, también hay que ingeniárselas para hacer publicidad. Un arma muy importante para mí es internet.
Los proyectos animados cuentan con mucho apoyo solamente cuando están destinados a los niños. En mi caso -que no es así-, creo que me dieron apoyo porque mi película anterior la hice con Juan Antín, que es muy conocido por ser el hijo de Manuel Antín. Y además, porque el personaje ya era conocido: llevábamos mucho tiempo haciendo "Mercano" para Much Music cuando surgió lo de la película, eso nos facilito el poder estrenar comercialmente. Igualmente, se estaba haciendo difícil terminarla, pero sabíamos que teníamos el estreno asegurado.

Grieco: En mi caso, voy a encarar un proyecto de largometraje por primera vez, ya que mi proyecto anterior se trataba de una historia unida por todos mis cortos previos. Ahora estoy en una etapa de incertidumbre, de ver cómo lo voy a hacer. Sirve un poco el hecho de haber pasado por muchos festivales con mis cortos anteriores, haber hecho muchos contactos en todos estos años. No sé si voy a tomar el camino del Incaa o hacer como el caso de Farsa, a los que les llevó cuatro años hacer su película "Filmatrón", con mucho esfuerzo, pero con una libertad increíble. Más allá del camino que uno elija, creo que de las dos maneras hay un problema que enfrentar, que es el de la distribución. Muchas películas, incluso las que son apoyadas oficialmente por el Incaa, no tienen la posibilidad de exhibirse y que la gente se llegue a enterar.

Parés: Sí, es cierto. La mayoría de las películas, incluso las que se llegan a estrenar, están una semana en cartel, nadie se entera y enseguida las levantan... Yo en ese sentido, no sé cuánta gente más vió una película como "Nadar Solo" con respecto a "Plaga Zombie". No sé. Nosotros todavía la seguimos proyectando... Tampoco es que el Incaa te salva. Quizás podés cobrar todos los años de trabajo, pero se termina y estás en la calle de nuevo. Y volvés de nuevo a cero. Incluso en los casos en los que te va muy bien, se hace difícil arrancar de nuevo.

Cuesta mucho hacer una segunda película. Muchos de ustedes se dedican también a hacer videoclips y otros trabajos profesionales. ¿Qué vuelta han encontrado para seguir trabajando en el medio?

De la v: Siento que hoy por hoy hay dos grandes caminos: o lo hacés con el Incaa o lo hacés en forma marginal. Yo no me siento culpable de ser marginal, porque yo prefiero que la película exista. Y hay todo un grupo de gente que se siente outsider y que encuentra en estas películas la posibilidad de hacer un tipo de cine que de otra manera no podría hacerse. Van y lo hacen. La diferencia que yo veo es que por el camino del instituto de cine tenés cierta seguridad, que de otra manera estás expuesto permanentemente al riesgo real. Por ejemplo, tu película puede ser comercializada sin tu permiso y te puede llevar mucho tiempo demostrar que la hiciste vos.
Nunca nos hicimos ricos haciendo estas películas. Tampoco somos felices ahora que lo pienso... Pero por lo menos hicimos una película.
Mi primer largometraje fue hecho para una productora de afuera, con todas las imposiciones que esto representa. Pero en esta segunda, que fue hecha con muchísimo menos presupuesto, ya siento que es una obra que me representa, que me da mucha satisfacción haber terminado. Que me dá la pauta de decir "bueno, yo también puedo", cosa que antes no sabía.

¿Cómo fue tu experiencia?

Tetsúo Lumière: Para mí lo que lleva más tiempo es qué hacer cuando terminás la película: ahí empieza todo un problema. Decís "¿y ahora?". Empieza un serie de problemas nuevos, porque el circuito independiente no existe. Salvo algún que otro lugar como el Malba, no tenés dónde pasar películas independientes. Es obvio que hacen falta espacios para todas esas películas que andan dando vueltas por ahí. Después esta el tema de la promoción, que es un trabajo insoportable.Me acuerdo que lo primero que hice fue mandarla al Festival Rojo Sangre, que decidieron incluirla. En Mar del Plata y el Bafici no la aceptaron. Después comencé a alquilar salas como para poder proyectarla, siempre pensando que algo iba a pasar. Yo decía, la película se tiene que dar, porque si uno insiste las cosas se dan. El tema es cómo vas a estar para cuando te toque llegar a ese lugar... Me acuerdo que el primer espacio en el que se proyectó fue una escuela. Alquilamos la sala, vino una periodista de Página/12, le gustó y nos dijo que en cuanto la proyectemos le avisemos, que iba a hacer una nota. De a poco la seguimos presentando: hicimos tres fechas más y empezó a llegar mas gente. Las notas me sirvieron, a partir de eso se interesó un distribuidor, llegó el Malba y se fue armando. Corría un rumor de que la sala siempre estaba llena, aunque no fue así. A la película le sirvió un montón: estuvimos dándola durante cuatro meses.

Parés: El problema para mí es cuando uno proyecta vivir de esto. O hacer una tercer o cuarta película. Por eso digo que a lo largo de estos años vimos a mucho gente muy talentosa, que ha hecho cortos espectaculares y después, con los años, ves que esos pibes desaparecen. Te enterás que se dedican a la post-producción de cumpleaños de 15 y esas cosas, que evidentemente dejan más plata. Porque lo más difícil de conservar es la energía. A los 20 años tenés una polenta que si no la podés conservar cuesta mucho continuar. Hay un factor suerte además, que es fundamental para cuando terminás una película. Cuando terminamos Filmatron, nuestra última película que presentamos en el Bafici, me acuerdo que dijimos "crucemos los dedos para que la película caiga bien". Nos pasó con la primera "Plaga Zombie", que cayó re bien. Y la segunda no tanto. No tuvimos la suerte de que se dé esa magia que tiene que haber para que la película llegue. También me acuerdo que fue el momento de la caída de De la Rúa y nosotros estábamos haciendo las funciones de estreno de la película...

Grieco: Creo que lo mejor que pasó con las películas de Farsa es que impulsaron sin querer a mucha gente a que se anime a hacer sus cosas. Yo me acuerdo que estaba en la facultad y los pibes decían, "que bueno, si ellos pudieron nosotros también podemos"...

¿Cuál es el rol de los festivales? Hay pocas cosas del género, ¿cómo la ven?

Grieco: Hace 10 años no había nada, ni espacios para pasar las películas. Hoy está el Festival Rojo Sangre y otros, que más allá del éxito económico, sabés que si hiciste algo más o menos bueno va a haber un público que lo va a ir a ver. Y eso es buenísimo. Yo lo veo como lo más positivo que pasó en estos 10 año. Creo que en los próximos años todo esto va a seguir evolucionando y van a continuar abriéndose espacios para que todo esto que queremos sea posible...

Parés: Me acuerdo que Fernando Peña, que ahora está en el Bafici, organizó una maratón hace 10 años, que duró toda la noche. Fue la primera vez que nosotros proyectamos "Plaga Zombie". Y ahora acabamos de pasar la segunda parte por Canal 7, también con Peña.

De La Vega: Yo creo que lo más significativo para el género fue la aparición del Festival Rojo Sangre en los 90. En esa época, si hacías este tipo de cine eras un freak declarado.

Ayar B: Además de Internet, la tecnología ha ayudado muchísimo para que estas películas se puedan hacer, tanto cortos como largometrajes. Hoy en día cualquiera puede tener en su casa una PC y trabajar la edición ó el sonido. Es mucho más fácil. Por eso yo creo que ha evolucionado más, en estos años, el cine de autor.

De La Vega: Es cierto que la tecnología ha ayudado muchísimo, pero hay algo que ocurre en la Argentina que creo que no pasa en ningún lado. Y es que hay una movida de género tan fuerte, que es algo muy nuestro. En parte creo que tiene que ver con la disconformidad enorme que hay con respecto a lo que vemos y eso nos empuja a hacer nuestras cosas. Y hay un compromiso muy grande de parte de quienes hacemos este tipo de cine en tratar de hacer lo mejor, Nuestra responsabilidad está ahora en consolidar el género lo mejor posible, como para realmente poder producir y que se pueda vivir de esto.

Parés: Yo creo que la mayor diferencia entre los realizadores de cine fantástico con respecto a los demás, es que cada uno trata de hacer la película que le gustaría ver y que, por ahí, es algo que en otro tipo de cine no pasa tanto. Por otro lado nosotros ahora acabamos de ganar el premio del público en el Festival de Cine Independiente de Buenos Aires y para empezar la próxima película estamos en la misma situación que cuando empezamos la anterior... Igualmente nosotros pensábamos que no íbamos a ganar nada: fijáte todos los años que le llevó a Peter Jackson ganar un premio con sus películas, y es el que hizo "El señor de los anillos"
Nosotros con este largo tratamos de hacer la película más abierta posible, pero nos salió la más política de todas. Mi preocupación pasa por saber si en 10 años vamos a poder estar todos en esta mesa. Igual yo creo que se ha avanzado muchísimo. Hay más espacios donde mostrar lo que uno hace. Es cuestión de seguir luchando.

De La Vega: Mi impresión, hasta ahora, es que en el caso del género fantástico todavía no se generó un espectador masivo. La lucha es seguir filmando para ver si en algún momento eso se revierte, más allá de que a mí esto me interesa más como pasión que como negocio. Pienso que en este país hay un montón de gente apasionada, dispuesta a todo para demostrar que puede hacer una buena película. ¡Creo que las ganas están!

Ayar B: Yo creo que si querés vivir del cine podés hacer un documental sobre los desaparecidos: cobrás los aportes del Incaa y no importa si no va nadie a verla. Es lo que se hace todo el tiempo. Igual le tengo mucha fe a lo que hacemos, porque hay muy buenas bases: desde El Eternauta en adelante todo lo fantástico que se hizo es muy importante.

Lumière: Nosotros hablamos de esos documentales que se estrenan y que son imposibles, que están mal contados, que son aburridos... Y esos documentalistas también se quejan. Se quejan de que no les dan difusión con respecto a las películas más grandes y así sucesivamente. Creo que cuando yo trabaje dirigiendo películas para la Warner voy a decir "quiero ser independiente otra vez, porque hay más libertad".

Parés: Hay veces que hay que luchar contra los prejuicios. Por ejemplo, en nuestra última película hay periodistas que ni la habían visto y la catalogaban como "ciencia ficción trash" y yo pensaba, "en este festival no debe haber una sola película que tenga el trabajo, la fotografía y el sonido que tiene la nuestra". Eso te lo firmo. Así y todo, el panorama es que antes no podíamos estar en esos festivales y hoy en día sí. En general la respuesta era: no, terror no.

De La Vega: Porque se piensa que si la película es de género, no va a ser una película de autor. Y para mí es todo lo contrario, cada uno de los que esta acá es autor de todo lo que hace.

Pares: En el último Festival de Buenos Aires fui invitado a un almuerzo, que resultó ser una situación que pensé que nunca iba a vivir, porque estaba totalmente descolocado. Y básicamente, de lo que me dí cuenta es que cada uno cuida lo suyo y no quiere que nadie le saque nada. Son 20 o 30 directores que viven de los subsidios del Incaa y no les interesa que nadie se acerque.

Hay varios directores que están viniendo a filmar acá porque les conviene el cambio del 3 a 1. ¿A ustedes esto les facilitó algunas propuestas?

De La Vega: Sí, de a poco se está conociendo que acá en Argentina hay una muy buena comunidad cinematográfica. Se está produciendo para afuera y hay gente mirando para acá. De a poco se va revirtiendo la mala fama que hemos tenido y ese prejuicio de que vienen acá y les van a afanar. Nosotros tenemos que ayudar a cambiar un montón de cosas.
Por ejemplo, en Estados Unidos son tantos habitantes y el mercado es tan grande, que siempre va a haber un espectador para lo que tengas para contar. Yo creo que si hacemos una película en la cual le pegamos a un pedazo de bofe durante 90 minutos sale alguien y dice que es una película de culto…

Grieco: ¡Yo la hago!

Parés: ¡Yo la alquilo!

Ayar B: ¡Y yo la voy a ver!

¿Cómo es su experiencia con la venta de sus películas afuera?

Pares: Nosotros logramos editarlas en dvd en muchísimos países. Lo que cuesta es lograr cobrar, porque los tiempos que se manejan y las distancias hacen que sea más difícil. Pero en general hay mucho más interés.

De La Vega: A veces hay tanta pasión y tantas ganas de que lo de uno hizo se vea, que por ahí terminás firmando contratos de los que después te arrepentís. Yo voy aprendiendo con la experiencia, aunque aprender me costó bastante caro...

Grieco: Por un lado, es difícil porque al ser independiente, es uno mismo el que trata temas con los distribuidores que por ahí no maneja tanto. Pero por el otro es mas fácil, porque afuera se te abren muchas más puertas. Aunque hay que ser cuidadosos, porque puede haber casos en los que se aprovechen de la situación. Siento que todos nosotros estamos en el punto medio, somos demasiado chicos para el circuito más pro y demasiado grandes para lo hogareño. ¡Hay que dar el salto!

¿Trabajar en el circuito más comercial les modificaría mucho el resultado final de las películas?

Ayar B: Depende. Es cuestión de adaptarse y modificar algunas cosas para que todos queden de acuerdo. Porque uno no es un genio al que no le pueden pedir cambios y prefiere no hacer nada.

De La Vega: Es muy delicado, porque en una película tanto el director, como el autor y el productor tienen sus derechos sobre la obra. El tema es que pidan cosas con respeto. Yo siento que hay un "pequeño gran artista rebelde" adentro de cada uno. Y nadie quiere que le toquen nada. Pero hay casos en que desde afuera te pueden sugerir cosas que te mejoren la obra. O que te la caguen alegremente. Es delicado el tema de los límites, pero de última los ponés vos.

No estaría mal que se forme una "Unión de Cineastas Fantásticos"...

De La Vega: Creo que ya la hay, aunque no funciona de forma legal. Yo trabajo con todos y creo que hay una gran solidaridad dentro del género. Si se llega a dar, cuenten conmigo para lo que sea. Pero. más o menos, las cosas se están dando. Y veo que estamos mucho más unidos que los realizadores de cualquier otro género.

Grieco: Cuando yo empecé a organizar las muestras de cine fantástico "Crepusculum", fue un poco por eso, para unir a la gente que está en lo mismo. Pero ahora prefiero ponerle la fuerza a mis proyectos. Lo de juntarse es como una utopía que todos tenemos, pero que es muy difícil.

Ayar B: Cuando hacíamos fanzines me acuerdo que éramos como 500 los que nos juntábamos. Y no pudimos organizarnos para nada...

De La Vega: Yo creo que es tanta la energía que uno pone para sacar adelante sus proyectos, que a la larga no existe una satisfacción acorde a ese esfuerzo. Ni económica, ni moral. Ni existe un reconocimiento que pueda estar a la altura de todo lo que uno pone...

¿Y por qué siguen filmando?

Parés: En mi caso es como una droga: no puedo parar. Apenas terminás una película, ya querés empezar otra….

Lumière: Yo, con tal de no pensar en la vida, prefiero meterme en una irrealidad y trabajar en eso...

Grieco: ¡Para mí la cámara es una extensión de mi mano!

De La Vega: Para mí es la lucha por hacer lo que me gusta. De algo hay que morir y yo prefiero morir haciendo esto

Ayar b: Claro, morir de cine!

Quizás esta entrevista sea demasiado solemne, teniendo en cuenta que la filmografía de nuestros invitados suele abundar en el desparpajo y la incorrección política. Pero no es casual que esto suceda: detrás de esas obras hay gente con intenciones de seguir filmando, seguir creciendo como cineastas y la realidad también pesa para ellos. Quizás más que para quienes se dedican a otro tipo de cine. Los chicos, de a poco, están dejando de serlo. Y de a poco, también demuestran que no sólo quieren divertirse. También pretenden vivir de su trabajo, algo que despues de todo suena... lógico. Ojalá en menos de diez años los encontremos con el reconocimiento que ya, a esta altura, se merecen.
Habrá que esperar.

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La Nave de los Sueños ofrece una RETROSPECTIVA DEL CINE FANTÁSTICO todos los viernes de Agosto y septiembre a las 19 hs. en la Biblioteca Nacional . Info: http://www.naveonline.com.ar/

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